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Cerdeña

9 marzo, 2016
Carmen en Cerdeña

Playas de arena blanca y agua turquesa. Algunas escondidas y otras repletas de turistas. Pero todas absolutamente preciosas. En Cerdeña el mar Mediterráneo se viste con sus mejores galas para largas jornadas de sol y salitre.

Stintino es impresionante y aunque es cierto que La Pelosa, su playa más popular, es una auténtica maravilla, nosotros recomendamos coger el coche y dejarse llevar. Así llegamos a la Spiaggia de Le Saline, en la misma zona, mucho más familiar, con todos los tonos de azul del Pantone y piedrecitas blancas del tamaño de un grano de arroz que ni molestan ni manchan. Para llegar hasta allí solo hay que seguir la Strada Provinciale 34 y no perder de vista los carteles.

También en el nortoeste, cruzando en barco por las cristalinas aguas del Cabo Falcone, espera tranquila L’Isola d’Asinara.

islacerdeña

La isla, otrora cárcel de máxima seguridad, ha sido declarada reserva natural y reserva marina. Donde antes cumplían condena los mafiosos más peligrosos del lugar ahora pasean a sus anchas numerosas familias de burros salvajes, muchos de ellos albinos. La visita, tanto por su historia como por su paisaje y playas vírgenes, realmente merece la pena.

burroscerdeña

Otro Parque Natural, el de Porto Conte, se convirtió en nuestro campamento base. Es una de las regiones más bonitas de la costa occidental de Cerdeña y el mejor lugar para dar un tranquilo paseo en velero o en catamarán.

Además la zona está llena de agriturismos donde puedes cenar y probar la gastronomía tradicional. A nosotros nos recomendaron -con mucho ímpetu- uno llamado Natura Bio y en la vida hemos comido tanto y tan bien. Platos y platos de embutido, quesos, verduras, pasta y arroces y todo totalmente artesanal, de su campo, su granja y sus manos. Hasta un cochinillo asado acompañado del vino y el pan de la casa. 25 euros por un auténtico banquete medieval en una terraza en medio del campo.

velerocerdeña

Muy cerca de allí, en Alghero -una de las ciudades más importantes- conocimos a Bárbara. Italiana de los pies a la cabeza, con kilómetros de eyeliner y la sensualidad de una actriz de los años 70. Al grito de “Cipolla” o “Salsiccia” va anunciando las pizzas del día, que vende en porciones. Baratísimo, riquísimo y toda una experiencia en la via Majorca. Además allí también podéis probar la fainá, una especie de pizza con masa de garbanzos.

Perderse entre las pequeñas calles del centro de Alghero, tomar un helado en el puerto y echar un vistazo a las tiendas de collares de coral o sandalias de cuero es un gran plan para una tarde de verano. Allí o en cualquier pueblo pesquero de la isla. Castelsardo en el norte y Bosa en el este nos conquistaron con sus pintorescos rincones al margen del paso del tiempo.

puertocerdeña

puebloscerdeña

tejadoscerdeña

Recorrer la isla en coche es la mejor opción y también un gran placer. Ni la conducción temeraria de algunos lugareños ni el altísimo precio de la gasolina hacen sombra a sus eternas carreteras abrazadas por el bosque y el mar Mediterráneo. Lo mejor es llenar el depósito y dejarse llevar.

carreteracerdeña

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